Pantro


"Los bosques de la luna de Endor no tienen nada que envidiar a las junglas de Yavin 4".

Eso era lo que pensaba Pantro, que en aquel momento había trepado los tejados de la Academia Jedi para meditar. Mirara por donde mirara, las junglas se extendían hasta ocultar el horizonte con aquella densa vegetación. No obstante, en la luna de Endor ocurría lo mismo y, como el ewok que era, prefería su hogar.

Pantro había sido entrenado como Caballero Jedi y, tras salvar la galaxia con sus antiguos compañeros a los que hacía dos años que no veía, había adquirido ese rango. Sin quererlo, había sido elegido como aprendiz del mismísimo Kyp Durron, quién traicionó a los Jedi. Hacía unos cuatro años un movimiento en la Academia de Luke Skywalker empezó a dividir a los que durante siglos habían sido guardianes de la paz y la justicia: se fundó la Orden de Los Caballeros de la Balanza, liderados por un misterioso encapuchado. Kyp Durron había abrazado el nuevo punto de vista que dictaba que no existía ni Luz ni Oscuridad y así, el que era considerado como un famoso Jedi en la Academia, acabó entrando en esta nueva Orden.

"¡Cuántas cosas han pasado desde entonces!" pensaba Pantro.

Cuando le asignaron al Maestro Durron como su mentor, éste se encargó de inculcarle a Pantro los nuevos valores de Los Caballeros de la Balanza. Y durante mucho tiempo tanto él como su compañero cereano Kea Zachas, que era aprendiz de Darth Derek (el encapuchado que lideraba esa hermandad), fueron espías infiltrados en la Academia del Maestro Skywalker.

Sin embargo, Pantro conoció el sabor amargo de la traición cuando él y Kea descubrieron que no eran más que simples marionetas al servicio de Kyp Durron y de Darth Derek. Éste deseaba hacerse con una poderosa arma con la que podría controlar la galaxia entera y sumirla en miedo, terror y oscuridad: la Fragua Estelar. Pero gracias a Pantro y a sus compañeros, lograron salvar la galaxia y ahora Kyp Durron y Darth Derek estaban muertos.

"Sí... han pasado demasiadas cosas..." reflexionó el ewok pensando ahora en su hogar...

Sumido en sus pensamientos, se dio cuenta de que casi era la hora de su reunión con el Maestro Skywalker. No sabía qué querría decirle, pero sentía en la Fuerza que su líder iba a encomendarle una nueva misión. Con un pequeño salto y estirando sus cortas piernas peludas, Pantro se puso en pie. Descendió por los tejados de la Academia y aterrizó en el suelo lleno de hierba. Se sacudió el pelo rizado y grisáceo, se ajustó el cinturón de cuero donde colgaban sus dos sables de luz y se encaminó hacia la puerta principal.

No eran muchos los Jedi que había en aquella época en comparación con los que hubo antes del Imperio de Palpatine. Pantro tenía la sensación de que casi podría recordar el nombre de todos los que eran: se cruzó con una chica a la que le faltaba un brazo llamada Tenel Ka; también vio a Jacen, uno de los tres hijos de Han Solo y Leia Organa junto con Jaina y Anakin; y Pantro dudó un momento cuando vio a una chica descalza, pero enseguida recordó que su nombre era Tahiri. Durante su ascenso hacia la sala en la que Luke había instalado su cámara personal, sólo se encontró con un joven kel dor al que no conocía.

Finalmente, al subir el último tramo de escaleras, llegó ante la puerta del despacho de Luke aunque muchas otras veces también le servía al Maestro Jedi como sala de meditación.

Pantro no se sorprendió de que ya hubiera alguien allí apoyando su espalda en la pared esperando a ser recibido por el Maestro Skywalker, pues era de todos sabido que el fundador de la Academia Jedi tenía una agenda bastante apretada y se reunía varias veces al día con muchos de sus antiguos y actuales discípulos. Pero el pequeño ewok sí se sorprendió cuando descubrió que el humano que ya estaba ahí esperando no era otro que...

- ¿Benson? ¿Eres tú?

- ¡Pantro! - dijo el humano dedicándole una amplia sonrisa al verlo - ¿Cómo estás, viejo amigo?

Moreno y de aspecto bonachón, Benson fue uno de los héroes con los que Pantro luchó para salvar la galaxia de la amenaza de Darth Derek. Ambos se abrazaron con fuerza.

- Hace mucho que no nos vemos, Benson.

- Muy cierto... - contesto éste apoyando una de sus rodillas en el suelo para que sus ojos quedaran a la altura de los del pequeño ewok - Dos largos años...

Pantro sintió una vibración en la Fuerza. ¿Temor? ¿Preocupación? ¿Le habría ocurrido algo a Benson durante esos dos años?

Ambos giraron la cabeza cuando oyeron pasos subiendo las escaleras. Por un momento, Pantro pensó que podría tratarse del Maestro Skywalker, quién tal vez no se encontrara aún en su despacho, pero enseguida descubrió que estaba equivocado. No obstante, reconoció al momento esos cuernos y esas marcas en la cara propias de su antiguo compañero zabrak.

- ¡Itrun Mord! - exclamó Benson al verlo y ambos se dieron un fuerte abrazo - ¿Cuánto ha pasado sin vernos?

- Mucho. No puedo creer que hayamos dejado pasar tanto tiempo. - Respondió el zabrak abrazando ahora a Pantro y añadió apartándose de la cara sus largas y oscuras trenzas que le llegaban hasta el abdomen. - ¿Qué ha sido de vosotros?

- Bueno ya sabes... La vida del cónsul: mediar en problemas diplomáticos, meditación personal... Básicamente, eso.

- Yo regresé a mi planeta - contestó Pantro sin querer dar más detalles - Tenía ciertos asuntos que atender.

"Es como si Luke Skywalker nos hubiera convocado a todos de nuevo para salvar la galaxia" pensó Pantro "¿Estará viniendo Kea Zachas también a esta reunión?"

El ewok sentía más afinidad con el cereano que con los otros dos Jedi que tenía frente a él. "Benson, el cónsul diplomático; e Itrun, el Jedi incorruptible". Pantro e Itrun ya se conocían antes de que apareciese Benson, sin embargo, el humano y el zabrak habían hecho buenas migas enseguida.

"Aunque también es cierto que Kea y yo teníamos la sombra de Los Caballeros de la Balanza a nuestras espaldas" reconoció Pantro para sí mismo.

- ¿Vosotros tampoco sabéis el motivo de esta reunión? - preguntó Itrun.

- Me temo que no - contestó Benson - Pero en cuanto llegue el Maestro Skywalker lo averiguaremos. Por cierto, ahora que nos vemos puedo decírtelo en persona... - añadió dirigiéndole al zabrak una amplia sonrisa - ¡Enhorabuena!

Pantro sabía por qué Benson felicitaba a Itrun: según las nuevas doctrinas de la Academia de Luke Skywalker se permitía que los Jedi se casaran. El propio Maestro Skywalker tenía una esposa llamada Mara Jade, y su antiguo compañero Itrun Mord había contraído matrimonio.

Justo antes de que comenzara la batalla final de La Guerra de Balanza, durante una misión apareció un antiguo romance de su compañero zabrak: una mujer de su misma especie llamada Nyriag había ingresado en los Caballeros de la Balanza con el fin de encontrar a su antiguo amado. Por aquel entonces, Itrun no la había mencionado ni una sola vez, seguramente para superar la traumática ruptura de ambos en la que otro zabrak, con la que ella le había engañado, acabó cortándole con una vibrocuchilla la mano izquierda. Desde entonces Nyriag, que había visto cómo ocurría todo desde la ventana de un edificio cercano sin poder apartar la mirada del muñón de su amado, se arrepintió de haber perdido a Itrun y decidió ir en su búsqueda para recuperarlo.

Durante la Batalla Final de la Guerra de la Balanza, Nyriag se fue directa a pararle los pies a Darth Xendor, otro antiguo compañero zabrak del grupo que se había pasado al Lado Oscuro y al que todos habían conocido como Thatleroid. Nyriag casi perdió la vida en aquel momento en el que tanto Pantro como el resto llegaron a tiempo para detener a Xendor y a Derek. Por suerte, todo acabó bien: Darth Derek murió, Thatleroid regresó al Lado Luminoso, e Itrun se aseguró de que Nyriag se recuperaba. Cuando lo hizo, el zabrak parecía reacio a reanudar su antiguo romance, pero con el tiempo se sintió preparado y hacía poco más de un año se casaron.

- Enhorabuena, Itrun - le deseó Pantro mirando la mano izquierda enguantada del zabrak que cubría una mano artificial.

"Espero que Nyriag haya cambiado y no tengas que volver a pasar por lo mismo" pensó.

En aquel momento se oyeron pasos y por fin, subiendo las escaleras, apareció el Maestro Skywalker. Pero no venía sólo. Un joven trandoshano vestido de Jedi lo acompañaba.

- Me alegro de veros. - dijo Luke - Por favor, entremos. 

Los tres esperaron a que el Maestro y la criatura con cara de lagarto entraran primero para atravesar ellos el umbral.

En el despacho del Maestro Skywalker había un escritorio junto al enorme ventanal que tenían justo en frente y por el que entraba suficiente luz para iluminar la sala entera. A través de los cristales podían observarse los densos árboles y algunas criaturas aladas sobrevolándolos. A su izquierda había una pequeña tarima en la que se podía meditar, y a la derecha una estantería con libros y datapads junto a un par de puertas que debían dar al dormitorio y aseo del Maestro Jedi. Pantro decidió apoyarse junto a la tarima de la izquierda deseando que se esclareciera el motivo de la reunión.

- Bueno - dijo Luke - Lo primero, las presentaciones: este joven trandoshano es Sobek. - Y dirigiéndose a éste añadió - Ellos son Pantro, Benson e Itrun. Desde ahora, estarás bajo su tutela. 

El joven trandoshano hizo una reverencia y del cinturón, asomó el mango de una espada láser. Pantro esperó haber podido disimular su asombro. ¿Tres maestros para un aprendiz? Aquella era la decisión de Luke Skywalker más extraña que había visto nunca. El ewok observó al Maestro Jedi que le miraba y esbozaba una pequeña sonrisa como si hubiera descubierto sus pensamientos. Pero parecía una sonrisa amarga. ¿Había alguna razón para encargar tres maestros a Sobek? Sin embargo, continuó sin hacer alusión alusión a ello:

- Bien, ahora quiero que hablemos de la próxima misión que realizaréis los cuatro. - al observar sus reacciones añadió - Seguramente, os extrañe que seáis un grupo más numeroso en comparación a las parejas habituales que suelo adjudicar. Pero es una orden directa del Senado. Borsk Fey'lya, el Jefe de Estado de la República, ha hablado personalmente conmigo y me ha pedido que para esta misión enviara a un grupo de Jedis. En concreto - dijo señalando a los antiguos compañeros - a vosotros tres y a Kea. Sin embargo, Kea no podrá ir por el momento, pues se encuentra en otra misión que se le asignó antes de que esto ocurriera, así que en lugar de él Sobek os acompañara.

Sobek, hablando un básico perfectamente entendible pero tal vez demasiado gutural y con un esfuerzo excesivo y en vano por evitar el reptil siseo propio de su especie, no pudo evitar preguntar con impaciencia:

- Pero, Maestro, ¿qué ocurre?

- Tranquilo, debes ser paciente - corrigió Luke al aprendiz - Toda la información es relevante. - Y tras aclararse la garganta, continuó - Hay una cierta crisis dentro del Senado Galáctico. Varios senadores han desaparecido. Concretamente los representantes de Ansion, Iridonia, Reecee, Adumar, y Bilbringi. No se sabe nada de ellos. Aún no se ha hecho oficial, pero parece que en cada uno de los sistemas ya empiezan a ponerse nerviosos, pues no tienen noticias suyas. Eso ha motivado a Fey'lya a llamarme y a enviaros a vosotros.

- ¿Qué debemos hacer, Maestro? - quiso saber Benson.

- Iréis a hablar con el Jefe de Estado. Él os dirá qué hacer. Por lo tanto, debéis salir esta noche hacia Coruscant. Id al espacio puerto: la nave de Han Solo os estará esperando. Mi cuñado regresa también a la capital y le he pedido permiso para que podáis ir de carga en el Halcón.

Pantro asintió y sus compañeros lo imitaron.

- Bien. Sobek, puedes retirarte. Quiero hablar con tus maestros a solas.

- Como desees, Maestro - dijo el trandoshano - Que la Fuerza os acompañe.

- Que la Fuerza te acompañe - respondieron todos. 

Cuando el trandoshano se marchó, el Maestro Skywalker se sentó en su silla con un suspiro. Pantro sintió en la Fuerza una punzada de dolor en el antiguo héroe de la conocida Rebelión.

- Hay algo de lo que quiero hablaros y creo que será mejor hacerlo sin rodeos. Thatleroid ha muerto...

Un escalofrío hizo que la espalda peluda del pequeño ewok se separara de la tarima en la que había estado apoyado. Al mirarse los pelos, descubrió que se le habían puesto de punta. Notó que tanto Benson como Itrun también habían sentido aquel escalofrío, pero además, el humano se había llevado la mano a la boca y había comenzado inconscientemente a rascarse la barba, y el zabrak se había quedado con los ojos fuera de las órbitas. Al fin de cuentas, Thatleroid, el compañero con el que había comenzado su aprendizaje Jedi, el compañero con el que habían reído, que siempre había tenido cierta rivalidad con Itrun, y que regresó a la Luz después de haber pasado por la Oscuridad... había muerto.

Pantro suspiró y recordó el último precepto del Código Jedi: "No hay muerte: está la Fuerza".

- Thatleroid y Anakin se encontraban en una misión en el sistema Dosha. - explicó el Maestro Skywalker - Parece ser que allí había algo que durante la Guerra de la Balanza Xendor escondía, y hace unos meses se lo mostró a Anakin. ¿Sabéis lo que era?

Pantro estaba impaciente, pero habría jurado que no era el único.

- Era Sobek. - Luke continuó - Xendor quiso instruir a un aprendiz oscuro. Cuando Darth Derek murió y todo acabó, Thatleroid recuperó su espíritu y decidió reorientar a Sobek al Lado Luminoso. No sabemos qué ocurrió para que Thatleroid muriera, sólo sabemos que Anakin y Sobek aparecieron aquí en la Academia hace una semana, con la noticia. Anakin me dijo que le dieron un funeral digno y que, antes de morir, Thatleroid le pidió que Sobek fuese instruido en la Luz.

Itrun se adelantó:

- Maestro, ¿crees que Thatleroid consiguió reorientar a Sobek a tiempo?

Luke hizo una pausa, juntando las manos y cerrando los ojos para suspirar.

- No lo sé y tampoco sé si podemos confiar en él. Pero en quiénes sí sé que puedo es en vosotros. Por eso he querido que Sobek os tuviera de mentores a los tres. Vigiladle, velad por él y aseguraros de que no siga las enseñanzas de cuando Thatleroid se hacía llamar Xendor. Por ello, Sobek debe ir con vosotros para que os aseguréis de que toma el camino correcto.

Hubo un pequeño silencio. Pantro cerró sus oscuros ojos para tomar aire y asimilar toda la información: era increíble que Thatleroid hubiera escondido a un aprendiz.

- Creo que deberíamos retirarnos a meditar sobre ello. - propuso Benson - Gracias por darnos la noticia, Maestro. Nos coordinaremos para el entrenamiento del joven Sobek.

- Muy bien - dijo Luke - Que la Fuerza os acompañe.

Tras repetirle esa misma frase al fundador de la Academia, los tres Jedi salieron del despacho.

- He de admitir que si tengo que compartir la tutela de un aprendiz, me alegra de que sea con vosotros - añadió Benson.

- Yo también - asintió Itrun - Pero me pregunto qué más hay detrás de todo esto. Por lo que ha dicho el Maestro Skywalker no se sabe qué ocurrió realmente para que Thatleroid perdiera la vida.

Pantro se aclaró la garganta antes de hablar.

- Ahora mismo no podemos averiguar nada. Centrémonos en nuestra misión: que hayan desaparecido tantos senadores es algo realmente preocupante.

- Sabias palabras, amigo mío - dijo Benson - Os veré en el Halcón Milenario.

- De acuerdo. - contestó Itrun - Allí nos veremos.

Y tras despedirse, los tres se separaron. 

"Así que ahora, junto con Benson e Itrun, tengo un aprendiz llamado Sobek." Se dijo Pantro para él mismo.

Sus pensamientos, una vez más, viajaron hasta la Luna de Endor...

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